Clásicos

Reseña de clásicos: “Persona”

persona - poster

Desde hace mucho los profesores mencionaban esta película en la escuela de cine a la que asisto decían cosas como “Persona es una película que todos deberían ver” y cosas por el estilo. No sabía absolutamente nada sobre ella. Solo sabía que era de 1966 y fue escrita y dirigida por Ingmar Bergman (“The Seventh Seal”, “The Silence”) uno de esos directores legendarios de los cuales se habla mucho y se respetan en la historia del cine por su manera de ver el mundo y al ser humano.

Con “Persona” entendí la razón por la cual es tan respetado. Es una película que solo pudo existir en ese momento del tiempo y claramente se ve la influencia que tuvo en años posteriores. La historia va de una enfermera llamada Alma (Bibi Anderson) que es contratada para cuidar a una actriz que no quiere moverse ni quiere hablar llamada Elisabet Vogler (Liv Ullmann). Estas dos mujeres son llevadas a una casa en la cosa en la que permanecerán un tiempo para que Elisabet se recupere. Todo va bien hasta que Alma comienza a convertirse en Elisabet o algo así (luego veremos por qué).

Cuando vemos una película de uno de los tan llamados “referentes” debemos tener en cuenta que muchas veces nos estamos exponiendo a experiencias sensoriales, extrañas y que te van a mover de alguna u otra manera. Desde su secuencia inicial, Bergman comienza haciendo un impacto con un montaje de imágenes que parecen aleatorias incluyendo un cuadro fálico que inmediatamente hace que vengan a tu mente películas como “Fight Club” de David Fincher que no solo comparte esa similitud sino visuales de película quemándose o, de manera más obvia, el hecho de que ambas películas son sobre personas con distintas personalidades.

Algo que comenté antes es que el final de “Persona” es que ambos personajes son la misma persona, pero de eso tampoco podemos estar 100% seguros. Es una representación metafórica del ser por medio de estas dos mujeres. Se podría decir que una de ellas es la persona que somos en nuestro interior y la otra es la cara que mostramos ante las demás personas, la diferencia entre quienes somos y quienes mostramos ser. Es parte de la complejidad humana y los matices psicológicos de cada individuo. Esto se hace claro por la manera en la que son compuestos varios planos, con los rostros de ambas superpuestos o actuando siempre como si una fuera el reflejo de la otra por sus acciones como fumar un cigarrillo o cómo van utilizando ropa parecida. De hecho, en ocasiones se puede volver complicado saber cuál es cuál siendo la única diferencia sus cortes de pelo. En varias ocasiones somos enfrentados por primerísimos primeros planos de cada una de estas mujeres hablando directamente a la cámara, entendiendo que no se están diciendo las cosas la una a la otra sino a ellas misma o a nosotros quienes somos una extensión de los personajes por los 80 minutos de filme. Estos son elementos que funden la realidad y crean una especie de dualidad entre los personajes y comenzamos a cuestionarnos la individualidad de Alma o de Elisabet.

“Persona” tiene la particularidad de que es una película que solo pudo existir por nacer en una época específica con un lenguaje específico. Me refiero a que luego de “Persona” este concepto de exploración del ser y dividirlo ha sido utilizado y abusado de más como ejes centrales de películas y giros que llegan a ser predecibles. Lo hermoso y único que hace Bergman es que crea esta historia de manera muy simple y con la ayuda de su director de fotografía Sven Nykvist, logra crear poesía visual monocromática que toma esa simpleza y la eleva a un plano más contemplativo que comienza a jugar con los fundamentos de lo que décadas futuras se convertirían en películas psicológicas, sean dramas o thrillers.

De manera personal, creo que con lo que me quedo de “Persona” es su estética y su atrevimiento de montaje. La poesía que se crea de cuadro a cuadro es excepcional y su secuencia de créditos iniciales es atrevida y violenta. En esta película veo a un Bergman que ya es un cineasta formado y que su visión es más grande que el medio como se conocía en ese entonces. Creo que cuando un cineasta llega a cuestionar las bases de la humanidad y la existencia es cuando se comienzan a empujar los límites del cine y se crean estas obras maravillosas que dejan a los amantes del cine extasiados por su complejidad que paradójicamente es simple y su crudeza narrativa.

¿Es Persona una película que cualquiera puede ver? Creo que no. Me parece que si se pone esta película frente a un público moderno sin dar ningún contexto quedaría pareciendo algún trabajo universitario con una narrativa tosca y extraña solo porque sí. Es en situaciones como esta en las que vemos la necesidad que una obra tiene de su contexto, entender de donde viene y quién la hizo, como su impacto en el mundo de la historia del cine es importante para poder apreciarla.

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