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Crítica: “Barbie” ¡El cine comercial comienza a sanar!

Barbie Poster

Desde que tengo consciencia Barbie ha existido dentro de mi imaginario. La mayoría del tiempo como una muñeca muy cara para ser lo que es, también como una estrella de cine donde interpretaba todo tipo de figuras míticas como princesas, bailarinas de ballet, princesas o más princesas. Barbie siempre estuvo ahí, siendo esa muñeca que estaba dispuesta a acompañar a mis Max Steel en todas sus aventuras (obvio que las Barbie eran de mi hermana).

Hoy en día siento que Barbie ha caído en la oscuridad, no es una marca tan relevante como lo fue tal vez en las décadas del 60, cuando salió, hasta más o menos mediados de los 2010, cuando los comerciales de Barbie y Max Steel reinaban en las pantallas de Cartoon Network. Todavía recuerdo a la Barbie cámara o a la Barbie que cuidaba a su pequeña sobrina que no recuerdo ni su nombre. En fin, Barbie es un icono de los juguetes, pero ¿que deberían hacer las compañías cuando uno de sus juguetes está cayendo en la oscuridad? una película.

“Barbie” es una película de comedia y fantasía producida por LuckyChap Entertainment, Mattel Films y Heyday Films, y distribuida por Warner Bros. Pictures. Se trata de la primera película live action luego de más de 40 filmes animados sobre la chica que todo lo hace. Dirigida por Greta Gerwig (“Little Woman”, “Lady Bird”) y escrita por ella y Noah Baumbach (Marriage Story, Frances Ha). Un dúo de casados que desde hace ya un rato vienen dándonos joyas cinematográficas para la posteridad. ¡Y ojo con que equipazo se carga Mattel para hacer la película de su juguete más vendido! La pareja de casados tienen entre los dos 6 nominaciones a los Óscares, y si es cierto que sea raro que estos sean los elegidos por la compañía de juguetes, pero es lo que hay, y vaya que la tiraron fuera del parque.

Barbie (Margot Robbie“Once Upon A Time in Hollywood”, “Birds of Prey”) comienza a dudar de su existencia dentro de Barbieland, esto la lleva a ella y al colado de Ken (Ryan Gosling) a ir al mundo real donde debe encontrar la razón de sus problemas. El cast de la película está extremadamente cargado de estrellas nuevas como Simu Liu (“Shang-Chi”), Emma Mckey, Ncuti Gatwa y Connor Swindells (parte del cast principal de la aclamada serie de Netflix, “Sex Education”) y Hari Nef, que para mí fue el diamante en bruto de “The Idol”, la escandalosa serie de Sam Levinson (“Malcolm y Marie”) y The Weeknd. También tenemos un par de estrellas del pasado como Will Ferrel y America Ferrera, donde se les da justo lo suficiente con que trabajar. Un cast perfecto digno de la película de Barbie.

La película te adentra fácilmente en su mundo con todos estos elementos del arte y la extraña actuación de estos personajes nada realistas, humanos y muñecos a la par. Una atmósfera interesante y atrayente plaga el tono del filme mientras estamos en Barbieland, ya cuando nos vamos al otro mundo vemos la cruda realidad de nuestro sistema capitalista (un poco gracioso viniendo de Mattel). Se vive la diferencia entre estos dos mundos por sus colores, comparando entre vivo rosado y frío muerto, un mundo onírico versus el mundo de los humanos donde el drama familiar es el enfoque principal.

Nada logra destacar más que el diseño de producción, con escenarios pop art rosados hasta que te sangran los ojos, sets casi que isométricos y vestuarios originales de la propia muñeca Barbie.

Narrativamente hablando, “Barbie” se esfuerza por ser una declaración política, un drama feminista que a más de un hombre dejara rascándose la cabeza sin lograr entender lo privilegiados que podemos llegar a ser.

Barbie, aunque es una muñeca, se convierte en una poderosa alegoría de una mujer real y fuerte que desafía los estereotipos de género impuestos por el patriarcado. Por otro lado, la figura de Ken se convierte en una sombra de Barbie, lo que representa cómo algunas relaciones íntimas pueden verse afectadas por las dinámicas patriarcales. Ken se siente apartado y opacado por el éxito y la independencia de Barbie, lo que refleja cómo ciertos hombres pueden enfrentar inseguridades y desafíos en relaciones donde la mujer es fuerte y exitosa. La subtrama entre la dueña de Barbie, Gloria, interpretada por America Ferrera, y su hija Sasha, interpretada por Ariana Greenblatt (“65”, “Love and Monsters”), ejemplifica las dificultades que pueden surgir en la relación madre-hija durante la adolescencia.

A través de referencias y metanarrativa, la película plantea los problemas asociados con el patriarcado y los roles de género impuestos por la sociedad. Aunque en momentos la crítica puede parecer redundante, este enfoque permite que los espectadores, tanto hombres como mujeres, reflexionen sobre los privilegios y prejuicios que pueden existir en sus vidas y relaciones (otro punto para Mattel).

“Barbie” es un total disfrute. Con sus canciones pop y sus innumerables secuencias cómicas traen una sonrisa al futuro del cine comercial, un cine comercial que llega con ideas innovadoras de realizadores que, como lo veo yo, buscan hacer películas perfectamente accesibles para las audiencias a las que van dirigidas.

Calificación

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