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Crítica: “Kids” El lado oscuro de la realidad de la adolescencia.

kids - poster

Hay una serie de películas que a mucha gente no les gusta porque las tildan de innecesarias o demasiado crudas, comúnmente argumentando que son material de morbo o de algo que no debe mostrarse. Yo, por otro lado, creo que el cine es una herramienta en la que puedes mostrarlo todo al ser un espejo de la sociedad. Recordemos películas “Cuties”, “Trainspotting”, “Requiem for a Dream” o incluso series como “Skins” o “Euphoria” que logran mostrar lo feo de manera impactante. Justo eso es “Kids”

“Kids” es una película del 1995 que cae en el género del coming-of-age y drama, dirigida por el famoso fotógrafo Larry Clark (“Bully”, “Marfa Girl”) y escrita por Harmony Korine (“Gunmo”, “Spring Breakers”).
Me gusta pensar en “Kids” como un retrato de algo de lo que fue. La manera en la que los adolescentes, casi adultos, en las grandes ciudades de Estados Unidos veían el mundo a mediados de los 90s. La historia sigue a un chico adolescente llamado Telly y a su amigo Casper ambos tienen alrededor de 18-19 años, Telly tiene la misión en la vida de tener relaciones sexuales solo con vírgenes, mientras que Casper lo acompaña a todos lados. Por otro lado, está Jennie y sus amigas, quienes deciden hacerse pruebas de ETS para que el resultado sea VIH positivo para Jennie quien solo ha tenido relaciones una vez y con una persona en toda su vida, Telly.

Tras esa pequeña sinopsis es fácil darse cuenta de lo oscura que será la película, un periodo de 24 horas siguiendo a un chico irresponsable con VIH y una adolescente buscando recriminarle por contagiarla, pero esto solo será acompañado de crímenes, fiestas y drogas. Principalmente, lo que atrae de una película como esta es cómo está filmada. Clark toma la decisión de llevarla a cabo con una estética muy cerca de la documental, aunque casi todas las escenas estén siendo actuadas, se ve y se siente esta inestabilidad en la cámara que se mueve de un lado a otro buscando a los personajes que hablan y mostrando como se sienten en un ambiente que para ellos es natural, lo cual tiene sentido por el bagaje de fotógrafo que tiene el director y como su trabajo siempre ha sido referente a estos grupos de jóvenes cayendo en la desdicha de la vida. También está Korine quien escribe el filme a sus 19 años por petición de Clark, siendo el parte de esta generación de adolescentes en la era de crisis del VIH, al año siguiente se comienza a rodar la película.

Es difícil cada vez que sale una película como esta. Muchas personas pueden decir que son películas exageradas y/o innecesarios porque algo así nunca pasaría. Una opinión creo que equivocada porque estas cosas sí suceden. Hubo una época de crisis con el VIH y existían miles de mitos al respecto con respecto a su transmisión y para los niños era imposible conseguir información real. Las drogas siempre han sido parte del crecimiento de un gran numero de personas y es imposible negarlo. Hay millones de historias de como el primer contacto con la marihuana puede ser desde los 12-14 años al igual con el alcohol y tener padres ausentes no se hace extraño. Por más que yo le tenga un gran amor a los 90s no se puede negar que fue una época muy gris y oscura en el mundo. La tecnología avanzaba rápidamente, las guerras querían estallar, la depresión y el odio se habría paso como un virus en la música comercial, somos parte de una generación muy rota. Las historias como la que se muestra en “Kids” no me parecen extrañas, fuerte sí, pero no extraña. Negar este tipo de historias sería negar la realidad de una gran cantidad de personas. El cine es poderoso y es su responsabilidad contarlo todo de manera directa o indirecta, no importa.

“Kids” puede ser también una de esas películas importantes que todo estudiante de cine debe ver. Más que todo por su propuesta estética, que recuerda mucho al cine de la nueva ola francesa y el documental verité. Un estudio que puede abrir la mente a estilos cinematográficos que se preocupen más por ver una situación como si la cámara fuera un personaje más que una puesta en escena milimétricamente planeada y ejecutada. Cada vez que veo una película como esta, me llama la atención su visión del mundo. Esta vez es Larry Clark, que ya tiene un estilo crudo y puro, cosa que demuestra una verdad, para hacer buen cine hay que vivir. Las historias que escribimos o realizamos solo pueden llegar tan lejos o tan cerca como nuestra imaginación nos deje. El conocer, el vivir buenos y malos momentos, el sentir, nos hace mejores contadores de historias. Nos hace darnos cuenta de la realidad de muchas cosas y a no estar tan cerrados en una burbuja.

En esta, al igual que en otras ocasiones, me cuesta recomendar la película. “Kids” no es para todos, pero todos deberían verla. Es una película que odiarás o amarás. Estoy seguro de que, si yo hubiera visto esto a los 16 años, me hubiera impactado aún más fuerte, pero no soy ajeno a quien era hace 13 años atrás y tampoco a ninguna parte de mi crianza noventera y no puedo negar la realidad de “Kids”, que se convierte en una película que revisitaré repetidas veces en mi futuro.

Calificación

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