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Crítica: “Dune” el espectaculo de la ciencia ficción

dune dennis villeneuve - poster

“Dune” es una de las películas más esperadas de los últimos años. Prometía mucho, un director que ahora mismo es el papá de la ciencia ficción, Dennis Villeneuve, quien hizo un excelente trabajo con “Blade Runner 2049” y “Arrival”, las cuales amo, un reparto de actores altamente populares, un trailer que desde su primer segundo es espectacularmente hermoso y una historia de ciencia ficción clásica y densa. Entonces… ¿Cumple lo que promete?

Primero, es importante dar un poco de contexto. “Dune” es una adaptación de la novela de Frank Herbert de 1965. Un libro que es uno de los más importantes de la ciencia ficción y ha tenido gran fama, tanto positiva como negativa por lo denso que es. Cuenta la historia de Paul Atreides, el hijo del duque de la familia Atreides que básicamente es toda una comunidad en un planeta llamado Caladan. Los Atreides quedan a cargo de un planeta llamado Arrakis en el cual se extrae una droga o sustancia llamada el spice que se vende mucho por toda la galaxia porque ayuda a que las personas vivan mucho más y es necesaria para poder hacer viajes intergalácticos. La facción anterior llega a arrebatarles la extracción de spice y Paul queda en el desierto vigilado por una enorme lombríz que se puede comer edificios enteros en segundos. La cosa es que hay una leyenda que dice que Paul es el elegido y va a salvar a los Fremens.

Al igual que con “Blade Runner 2049” fui al cine a verla a la mejor sala que no fuera 3D para poder disfrutar bien y a profundidad la película porque el espectáculo es parte importante en lo que el director hace. En mi mente siguen rondando los recuerdos de la adaptación que hizo David Lynch en el 84 y solo pienso “esto sin duda será mejor”. No cabe duda que en el apartado fotográfico no decepciona. Cada escena, cada plano, cada movimiento de cámara está calculado a la perfección. Esta manera de iluminar de forma que todo se vea como si luz natural es lo único accesible llega a ser hermoso y es buena manera de acentuar los ojos celestes neón de los fremens. Definitivamente este es un filme que será recordado por su gran estética fotográfica que es de envidiar. Una belleza de uso de cámara lenta en secuencias de sueño y un uso de la perspectiva fenomenal para poder ver la magnitud de los elementos de la puesta en escena.

Por otro lado, el departamento de arte es donde se comienza a ver la creación real de este universo diegético que, para sorpresa mía, se siente vacío. Cuando uno imagina el futuro de la humanidad en el espacio, podría comenzar a imaginar habitaciones minimalistas y elegantes con muchos instrumentos y ropajes extraños. La manera en la que el equipo de Villeneuve taclea esta visión es con espacios oscuros y vacíos. Muchos espacios vacíos o con elementos que no tienen importancia real a parte de llenar espacios. El cuarto de entrenamiento cuenta con solo 1 ventana y una mesa para poner un par de espadas y tres muñecos de entrenamiento que parecen del pasado. Toda la estética de los decorados parece y se sienten como si hubieran repoblado una pirámide maya y le pusieran ventanas. Puede que esto sea parte de la novela, pero recordando la adaptación de David Lynch con una decoración mucho más llena de elementos con alfombras, decoraciones excesivas y personajes diseñados para que no te los puedas sacar de la cabeza como las razas extraterrestres o el barón, me hace sentir como si el equipo de Villeneuve no quisiera imaginar más allá. Hubiera sido bueno llenar esos espacios con elementos que dieran a conocer cómo funcionan los planetas y darle una identidad propia a cada casa porque de la casa Atreides a Arrakis no hay mucha diferencia.

Lo actoral es perfecto. Timothee Chalamet (“Lady Bird”, “The French Dispatch”) logra una buena interpretación de Paul Atreides y de igual manera lo hace Oscar Isaac (“Rogue One”, “Star Wars The Force Awakens”) y Rebecca Ferguson (“Doctor Sleep”, “The Girl on the Train”) quienes realmente te venden la película y te meten en el universo, aunque este esté vacío.

Gran parte del problema del filme es que se apega mucho a que es una primera parte. Todo lo que veremos, en su mayoría, será exposición. Muchísimas explicaciones y preguntas con respuestas a medio responder como lo es el uso de la voz en los primeros minutos, cosa de la cual se olvidan hasta que por casualidad en un momento de peligro absoluto lo recuerdan y los salva, pero no se habla más de esta fuerza. Así será con varios elementos de la trama. Esta sobre exposición hace que no puedas conectar con ninguno de los personajes. Solo llega a emocionar en partes donde el personaje es muy carismático o la manera en la que es eliminado es interesante, pero más que eso no va. El punto alto de la película, donde te agarra y comienza a desarrollar viene a la última media hora, pero para ese punto cuando estás en el ápex de lo que ha sucedido, boom. Acaba. Una historia incompleta, una película que por si sola no está funcionando y su éxito dependerá mucho de su segunda parte. Ahora mismo, “Dune”, no fue suficiente.

Por más hermosa estéticamente que sea, no tiene una historia real formada aún. Si la segunda parte no tiene una buena historia entonces esta primera pierde mucho. Dennis Villeneuve es uno de mis directores favoritos y tiene un gran control del tono, pero creo que Dune, la novela, es demasiado grande para cualquiera, muy compleja por algo que no sé si valga la pena, después de todo, es una historia sobre un gusano gigante en el desierto con una guerra de fondo y una analogía religiosa. Espero con ansioso la segunda parte que sin duda llegará, pero por ahora, esta película no funciona para mí, salí del cine sintiendo nada y deseando una versión imaginativamente más parecida a la de Lynch o la que nunca sucedió de Jodorowski, directores que no le tienen miedo a soñar.

Calificación

Trailer:

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